
MANUEL CARRASCO DE CERCA 'EL PERIÓDICO' (MULTIMEDIA)
El cancionero de ‘La cruz del mapa’ ha vuelto a propulsar a Manuel Carrasco hasta las más altas cimas escénicas, como el Palau Sant Jordi, que asaltará el 24 de mayo, y por eso fue singularísima su aparición, este martes, en el recogido escenario de Luz de Gas, atendiendo a la invitación de abrir el ciclo ‘Dcerca’, el nuevo formato de eventos organizado por EL PERIÓDICO DE CATALUNYA en torno a figuras del espectáculo, la cultura y la empresa. Un encuentro de distancia corta con el cantante onubense, con su voz y su guitarra desnuda, bien dispuesto a responder a las preguntas de la periodista de este diario Marta Cervera y del mismo público.
En esa insólita cercanía, con los focos justos y en un ambiente cómplice e informal, ante un público limitado a 250 lectores y suscriptores de este diario (más quienes siguieron la sesión en ‘streaming’), ofreció Manuel Carrasco cordialidad y sentido del humor. “Cantar y venir a hablar es raro, ¿eh?”, bromeó, “¡cuando ya estás a gusto cantando te toca hablar, y al revés!”. Pero se le vio la mar de cómodo abriendo con una sentida ‘Te veo entre la gente’ y dialogando con Marta Cervera, que agradeció a Luz de Gas la buena disposición y le preguntó por su don para sintetizar emociones. “Voy a responder mal”, desdramatizó, “porque hay algo ahí que no se puede explicar, algo mágico entre lo que uno siente y lo que puede contar en tres minutos”.
Cuestión de pasión
Carrasco cercano, diáfano y propenso a demostrar que mantiene los pies en el suelo. Sí, la nueva gira es “la más potente”, pero “lo importante son canciones, la entrega y la pasión”. Catalunya, donde vive “una complicidad desde el principio” es más que el Sant Jordi: este verano le esperan en Porta Ferrada (9 de agosto) y Tarragona (10). Momento de plenitud de una trayectoria del tipo “ensayo-error”, confesó. “Y tampoco ahora lo sé todo”. Pero hay algo que sí le consta: “que hoy puedes estar muy arriba y mañana ya no”.
Para que luego digan que los periodistas son malévolos. Primera pregunta del amable público: “¿en qué momento has sentido el mayor ridículo de tu carrera?”. Carcajadas, y el cantante, quitando hierro. “Cuando me olvido de la letra, como hace un momento. Creía que no se había notado”, ironizó aludiendo a su asalto a ‘Llámame loco’. Poca timidez en las butacas: preguntas sobre su corte de pelo (“me encanta cuando entramos en temas profundos”) y sobre su hija Chloe como motivo de inspiración. Ahí, admitió que tras grabar un disco deja de componer durante un tiempo. “Me ocupo de otras cosas, y la composición no se puede contaminar: es un lugar sagrado”.
Adrià, un pequeño de 10 años, ha protagonizado el momento más tierno del encuentro exclusivo de Manuel Carrasco para lectores y suscriptores de EL PERIÓDICO que ha tenido lugar este martes en la sala 'Luz de Gas' de Barcelona.
"Estoy flipando", ha asegurado el pequeño tras el momentazo en el que el cantante le ha subido al escenario y le ha dado un emotivo abrazo. Adrià es un gran fan de Manuel Carrasco, como su madre, con quien ha acudido al encuentro de 'Dcerca'.
Tras una breve ronda de preguntas propuestas por los lectores, el cantante ha abierto el micrófono a los allí presentes para que pudieran comentarle las dudas e impresiones que les surgieran en el momento. ha sido entonces cuando, Adrià, que llevaba una pancarta y un peluche para el cantante, ha podido preguntarle a su ídolo cómo empezó su andadura en el mundo de la música.
"Mañana se lo voy a contar a mis amigos", ha asegurado el pequeño poco después de todo lo ocurrido. "Me las sé casi todas", ha añadido emocionado.
El fan más joven
Entre el goteo de preguntas, la de Adrià, un niño de diez años, sobre sus inicios en la música. A esa edad comenzó Carrasco a actuar “con grupos de carnavales”, y a los doce subió por primera vez a un escenario. Consejo: “cuando sabes lo que te gusta, tienes que ir a por ello con todas tus fuerzas”.
A veces, la cercanía de un público reducido, sintiendo sus miradas, puede imponer más que la grada de un estadio, y Carrasco superó la prueba con sus interpretaciones hondas, alzando la voz con seguridad en ‘Déjame ser’. Volviendo al principio, se explicó sobre el corazón de su arte y su manera de reflejar las relaciones. “Es complicado, ¡por eso hay tantas canciones!”, hizo notar. “Las de amores platónicos son muy bonitas, pero se me da mejor escribir sobre lo que he vivido y lo que me ha dolido”, subrayó Manuel Carrasco, que se despidió entonando ‘Soy un afortunado’, encantado de disfrutar de “un vino, una puesta de sol, / un fandango de Camarón”.
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